PARA: TI
Que junto conmigo tienes una misión muy bella; pero al mismo tiempo muy difícil de realizar. Vamos por caminos diferentes; pero éstos llegan a juntarse en el momento en que tu hijo pisa el umbral de la escuela.
Lo más maravilloso que le puede suceder a un hombre es engendrar un hijo, pero este prodigio llega a tomar forma cuando ese hijo que has cuidado, guiado y cultivado, es un hombre, que ama a su patria; respeta y ama a sus padres, que tiene armas para enfrentarse a la vida, que puede resolver sus problemas por más difíciles que sean, en fin, cuando los has enseñado a volar.
¿ Y cómo crees que esta grandiosa obra la realizamos juntos tú y yo?… ¿Cómo es entonces que me dejas solo en esta tarea? ¡Piensa …! ¡Reflexiona …! No es solamente tarea de los maestros la educación de los niños. Es el hogar el cimiento de esa obra maravillosa, si el niño ve en su hogar cariño, honestidad, comprensión y armonía; será más adelante cariñoso, honrado, comprensivo y cordial. No somos malos cuando pedimos a tu hijo cumplimiento en sus obligaciones y buen comportamiento;¡es parte de su formación!.
Dame la razón delante de ellos, y ven, platica en privado conmigo en privado, yo puedo estar equivocado, también soy humano. De lo contrario puedo crear en tu hijo un conflicto:¿ Quién tiene la razón …? ¿Mi padre …? ¿Mi maestro …? ¿ A quién le hago caso …?
No vengas y dejes a tu hijo como un objeto en la puerta de la escuela. Interésate por él, dedícale un poco de tiempo, sacrifica un poco del que pasas con tu amigos para dárselo.
Escúchalo, tal vez tiene muchas cosas para decirte y no le has dado la oportunidad de hacerlo.
En cuanto a ti, mamá, que regresas fatigada porque ayudad a reforzar el mantenimiento de tu hogar y llegas a realizar las funciones propias de tu condición de mujer, haz un alto en tu tarea(las madres tienen una fuerza insospechable) y enseña a tus hijos buenos hábitos, nosotros en la escuela los reforzaremos, haz que te cumplan algunas obligación en casa(tener los zapatos limpios, recoger la mesa, estudiar y aprender con él) y sobre todo dale AMOR, mucho AMOR.
El árbol sube lentamente al cielo, así para con el niño: nace, crece, tiene deseos, sufre pesares, vive alegrías y va escondiendo poco a poco como él árbol; hagamos que ese ascenso sea sin obstáculos, para que podamos ver satisfechos el fruto.
La responsabilidad es de ambos, nos ha tocado realizar uno de los más altos valores de la vida: el ayudar, el trazar el camino de una existencia que puede conducir a l éxito o al fracaso.
¡Juntos hagamos un mundo de triunfadores, no de fracasados!
RECUERDA
“Educar no es llenar un vaso, es encender un fuego”
¡Ayúdanos a encenderlo!
ATENTAMENTE
El profesor de tu hijo.
Que junto conmigo tienes una misión muy bella; pero al mismo tiempo muy difícil de realizar. Vamos por caminos diferentes; pero éstos llegan a juntarse en el momento en que tu hijo pisa el umbral de la escuela.
Lo más maravilloso que le puede suceder a un hombre es engendrar un hijo, pero este prodigio llega a tomar forma cuando ese hijo que has cuidado, guiado y cultivado, es un hombre, que ama a su patria; respeta y ama a sus padres, que tiene armas para enfrentarse a la vida, que puede resolver sus problemas por más difíciles que sean, en fin, cuando los has enseñado a volar.
¿ Y cómo crees que esta grandiosa obra la realizamos juntos tú y yo?… ¿Cómo es entonces que me dejas solo en esta tarea? ¡Piensa …! ¡Reflexiona …! No es solamente tarea de los maestros la educación de los niños. Es el hogar el cimiento de esa obra maravillosa, si el niño ve en su hogar cariño, honestidad, comprensión y armonía; será más adelante cariñoso, honrado, comprensivo y cordial. No somos malos cuando pedimos a tu hijo cumplimiento en sus obligaciones y buen comportamiento;¡es parte de su formación!.
Dame la razón delante de ellos, y ven, platica en privado conmigo en privado, yo puedo estar equivocado, también soy humano. De lo contrario puedo crear en tu hijo un conflicto:¿ Quién tiene la razón …? ¿Mi padre …? ¿Mi maestro …? ¿ A quién le hago caso …?
No vengas y dejes a tu hijo como un objeto en la puerta de la escuela. Interésate por él, dedícale un poco de tiempo, sacrifica un poco del que pasas con tu amigos para dárselo.
Escúchalo, tal vez tiene muchas cosas para decirte y no le has dado la oportunidad de hacerlo.
En cuanto a ti, mamá, que regresas fatigada porque ayudad a reforzar el mantenimiento de tu hogar y llegas a realizar las funciones propias de tu condición de mujer, haz un alto en tu tarea(las madres tienen una fuerza insospechable) y enseña a tus hijos buenos hábitos, nosotros en la escuela los reforzaremos, haz que te cumplan algunas obligación en casa(tener los zapatos limpios, recoger la mesa, estudiar y aprender con él) y sobre todo dale AMOR, mucho AMOR.
El árbol sube lentamente al cielo, así para con el niño: nace, crece, tiene deseos, sufre pesares, vive alegrías y va escondiendo poco a poco como él árbol; hagamos que ese ascenso sea sin obstáculos, para que podamos ver satisfechos el fruto.
La responsabilidad es de ambos, nos ha tocado realizar uno de los más altos valores de la vida: el ayudar, el trazar el camino de una existencia que puede conducir a l éxito o al fracaso.
¡Juntos hagamos un mundo de triunfadores, no de fracasados!
RECUERDA
“Educar no es llenar un vaso, es encender un fuego”
¡Ayúdanos a encenderlo!
ATENTAMENTE
El profesor de tu hijo.